Grecia đŸ‡ŹđŸ‡·

Grecia, paĂ­s de mitologĂ­a, paĂ­s de democracia pero tambiĂ©n paĂ­s de unas 6000 islas (aproximadamente). Hablando de islas, tengo que contarles cĂłmo lleguĂ© a la isla de Cephalonia (siempre me encuentro en islas, no sĂ© por quĂ©). DespuĂ©s de 3 noches en Grecia, retomo la direcciĂłn del sur tranquilamente, como es mi costumbre. Una furgoneta se detiene y subo con el conductor. Una particularidad, hay 300 gallinas en la furgoneta (en jaulas, no sueltas). Mi nuevo conductor me dice que tiene una granja de gallinas y que vive de la venta de huevos. Al mismo tiempo, me menciona que ha tenido varios voluntarios en Woofing que le ayudan en su huerta (tambiĂ©n tiene una huerta) y con las gallinas. Tengo unos dĂ­as libres, asĂ­ que le pregunto si necesita ayuda y bam, poco despuĂ©s me encuentro en el ferry en direcciĂłn al pueblo de Sami, en la isla de Cephalonia. Actualmente, estĂĄ Jaron, un voluntario que ha trabajado con Ă©l durante unos 4-5 años (es mucho tiempo para un voluntariado). De hecho, despuĂ©s de haber viajado mucho, querĂ­a establecerse en la isla donde viven sus abuelos para estar cerca de ellos y tambiĂ©n por el ambiente tranquilo de las islas. En fin, Ă©l se ocupa principalmente de la huerta, asĂ­ que paso mis mañanas con Ă©l trabajando en el jardĂ­n y relajĂĄndome al sol, luego todos juntos (Jaron, Samith y yo) vamos a las gallinas. Con unas 1300 gallinas, hay un poco de trabajo. Se trata de limpiar los huevos y empaquetarlos para distribuirlos a supermercados y otros clientes. Todo esto acompañado de buena mĂșsica Funk y en compañía de perros, gatos y gallinas que se han escapado. ÂĄRegreso a casa para una buena comida, luego descanso, lectura, ukelele, puesta de sol, en fin, la vida de las islas!

En total, voy a quedarme un poco menos de 2 semanas en la isla, el tiempo necesario para esperar respuestas y potencialmente navegar por las aguas griegas. Durante estas 2 semanas, tendrĂ© la oportunidad de ver una fiesta de pueblo con danzas griegas, recorrer la isla, aprender los rudimentos de la agricultura y aprender a atrapar gallinas con las manos đŸ„.

Un día, recibo una respuesta de Aliénor, una chica con la que estoy en contacto desde diciembre a través de un grupo de Facebook (una mina de oro para encontrar barcos) que me dice que va a hacer un trabajo en su velero en Kalamata con los otros miembros de la tripulación. Se prevé un tiempo de trabajo de una a dos semanas, pero también es interesante ver cómo reparar un barco y cómo funciona todo. Así que, preparo mis cosas y unos días después, ¥allí voy de nuevo en un ferry rumbo al continente!

Ciao Kefalonia! 👋

A la llegada del ferry, hablo rĂĄpidamente con una madre neerlandesa y unos minutos mĂĄs tarde, ella, su compañero y su hija me llevarĂĄn por la carretera en direcciĂłn a Kalamata. Con el pulgar hacia arriba, tomo direcciĂłn al sur. El GPS me indica aproximadamente 2 horas y 30 minutos de viaje hasta Kalamata, deberĂ­a ser bastante fĂĄcil. Pero bueno, ya comenzamos a conocer la canciĂłn ahora. Avanzo poco a poco, camino por los pueblos, espero mucho, ÂĄpero al final logro que me lleven hasta Kalamata! Me tomĂł alrededor de 8 horas hacer el recorrido, solo eso. Un dato curioso: durante la travesĂ­a de Pyrgos, pude asistir a un desfile militar por las calles porque era el dĂ­a de la independencia de Grecia (25 de marzo). SegĂșn me dijeron, es el dĂ­a en que los griegos enviaron a los turcos a casa en el siglo XIX. En fin, camino por las calles de Kalamata para llegar al puerto y encontrar a la tripulaciĂłn de « LumiĂšre », el velero de AliĂ©nor. AsĂ­ que conozco a otro CĂ©dric, a AliĂ©nor y a ClĂ©o, que se uniĂł al equipo al final. El barco estĂĄ fuera del agua porque tiene osmĂłsis (« enfermedad » de los barcos, reacciĂłn quĂ­mica del agua de mar con la resina del casco. En resumen, no es bueno, hay que tratarlo). ÂĄEl plan: lijar, masillar, pintar, cocinar y jugar!

Lumiùre 💡

LumiĂšre, no es un famoso velero de tres mĂĄstiles como un pĂĄjaro, sino mĂĄs bien un velero italiano de 1979 de 36 pies (aproximadamente 11 metros). Hay bastante trabajo que hacer en el barco (osmosis, motor, pintura, bricolaje, compras…), pero CĂ©dric (no yo, el otro) y AliĂ©nor nos asignan tareas a nuestro alcance y nos ayudan si es necesario. Los dĂ­as pasan y el trabajo avanza bien, pero debido a retrasos en las entregas y otras cosas, la fecha de salida se pospone unos dĂ­as. ÂĄFinalmente, despuĂ©s de 2 semanas en el puerto, es hora de botar el barco! ÂĄLumiĂšre estĂĄ toda hermosa, renovada como nueva!

Bonito eh?

La botadura se realiza sin contratiempos hasta el momento en que arrancamos el motor. Y ahí estå el drama: no funciona. Nos remolcan hasta el muelle y tras la verificación, resulta que es el estrangulador (que permite arrancar el motor) el que no funciona. Gran decepción para todos, ya que nos imaginåbamos navegando por los mares. Tendremos que quedarnos unos días mås en el puerto, esperando a que el electricista del puerto encuentre la pieza de repuesto. Mientras tanto, vamos a descansar, leer y relajarnos. Hacemos amistad con nuestros vecinos de muelle e incluso me encuentro instalando velas en el velero de un inglés, un antiguo profesor de vela, que me enseñarå un par de cosas. ¥También habrå un aperitivo con otras personas y una barbacoa en el pontón!

Atardecer al puerto

Tres días después, llega la pieza, el electricista hace 2-3 arreglos y ¥todo estå listo! ¥Una cervecita para celebrar y luego salida de inmediato a principios de la noche!


LumiĂšre se ha partido en los mares este viernes por la noche en direcciĂłn a las cuevas de Diros. Navegamos de noche bajo las estrellas, con como Ășnica compañía los peces que oĂ­mos saltar fuera del agua. El viento no estĂĄ muy presente, por lo que la mayor parte del camino se hace a motor, pero aun asĂ­ llegaremos a nuestro destino por la mañana, alrededor de las 4:30.

Solo al despertar en la pequeña mañana se descubre el pequeño rincón de paraíso donde hemos anclado. Agua transparente y montañas al fondo, es simplemente magnífico. Bajamos el bote a la agua para ir a tierra y aprovecho para pasear por las playas y la naturaleza. Es un pequeño paraíso en la naturaleza y, después de comprar algunos productos locales a un granjero de la zona, regresamos al barco para continuar nuestro camino.

Paradiso

Cuando se navega en distancias medias/largas, el tiempo se divide muy a menudo en « turnos ». Los turnos son los momentos en los que una persona estĂĄ al timĂłn (dirige el barco) y debe ocuparse de la configuraciĂłn de las velas, del clima, del viento… Es decir, si tenemos una travesĂ­a de aproximadamente 12 horas con 3 personas, cada persona tendrĂĄ un turno de 4 horas. Tomemos un ejemplo: una salida hacia las 11 h y una llegada prevista alrededor de las 23 h darĂĄ: persona 1, turno de 11 h a 15 h, persona 2, turno de 15 h a 19 h y persona 3 de 19 h a 23 h. Pero generalmente, es difĂ­cil prever un horario de llegada, ya que el barco depende del viento y del clima. Sin viento, sin velocidad. Sin velocidad, no avanzamos.

En nuestro caso, dado que Cléo y yo estamos comenzando en la vela, nos alinearemos con los turnos de Cédric y Aliénor y haremos turnos de 2. Pero en general, navegamos de día, así que generalmente hay 2 o incluso 3 personas en la cubierta (fuera, en lenguaje marítimo).

Navegamos, por lo tanto, a merced del viento y poco a poco avanzamos en dirección a las famosas Cícladas. Se trata de un archipiélago situado en el mar Egeo que cuenta con aproximadamente 250 islas (de las cuales 24 estån habitadas).

Continuamos nuestro camino hacia el sur del Peloponeso. El tiempo es bueno, el cielo es azul, el viento es bastante raro, pero cuando nos honra con su presencia, logramos inflar las velas y Luz navega suavemente sobre el agua. Nos anclamos en lugares apartados, accesibles solo por mar en la mayorĂ­a de los casos, para pasar la noche. Durante el dĂ­a, alternamos en el timĂłn, pero a menudo nos encontramos todos en la cubierta escuchando mĂșsica, cantando o simplemente echando una siesta o leyendo un libro. Desde el mar, podemos admirar la tierra desde un punto de vista diferente y debo decir que el espectĂĄculo es esplĂ©ndido. Llegamos al final del Peloponeso, al pequeño pueblo de Velanidia, un pequeño pueblo griego ubicado en las montañas con sus casas blancas como la espuma y sus estrechas calles formando un laberinto.

Velanidia

Ahora es hora de la gran travesía: dejar el Peloponeso para unirnos a Milos, la primera isla de las Cícladas. Serå la travesía mås larga para nosotros, aproximadamente 18 horas de navegación. ¥El clima es bueno, debería ir bien! Partimos a principios de la tarde, bajo un cielo nublado pero sin peligro. Tengo mi turno de 21:00 a medianoche y luego iré a descansar antes de despertarme para mi otro turno de 3:00 a 8:00 de la mañana. La noche es tranquila, con algunas estrellas en el cielo cuando de repente escucho un soplo, un ruido inusual que proviene del agua. ¥Råpido! Apunto la luz frontal hacia el sonido y veo un delfín que venía a saludarnos. No se quedarå, pero este råpido encuentro nos despertó bien. El viento ha aumentado, LumiÚre avanza muy bien y el GPS incluso nos indica una llegada por la mañana. Rebajamos un poco la vela alrededor de las 5:30, pero el barco hace un accidental (cambio de las velas de lado con un viento que proviene de atrås). Y en una fracción de segundo, la vela mayor y el génova (pequeña vela en la parte delantera del barco) cambian abruptamente de lado, rompiendo a su vez la pieza que sostiene la driza (la cuerda que se utiliza para ajustar una vela) de la vela mayor. Gran golpe de estrés y mala noticia, tendremos que prescindir de la vela mayor para el final de la travesía. Y es el comienzo de las dificultades.

Continuamos nuestro camino, mĂĄs lentamente, y el viento se vuelve cada vez mĂĄs fuerte. El barco se tambalea en la fuerte oleada (se mueve mucho en general), y cuando la velocidad es baja, es simplemente horrible. El barco no avanza mucho, tenemos que encender el motor. Nos encontramos en una montaña rusa durante varias horas. Luego llegarĂĄ nuestro segundo problema de la travesĂ­a: mientras estĂĄbamos todos en la cubierta (imposible dormir con la oleada), vemos humo salir del motor. No soy mecĂĄnico, pero generalmente, cuando hay humo saliendo del motor, no es una buena señal. TambiĂ©n tendremos que prescindir de Ă©l. El viento ha aumentado, y incluso un poco demasiado. Tenemos vientos de hasta 50 nudos (aproximadamente 92 km/h) y empieza a ser un poco peligroso. Nos empapan en la cabina con las olas, y comienzo a tener mareos porque el mar estĂĄ muy agitado. La ruta es larga y movida. Todos estamos un poco cansados y tenemos ganas de llegar. Al final, navegamos durante 24 horas ininterrumpidas para llegar a un anclaje en la bahĂ­a de Milos. ÂĄPor fin podremos dormir y descansar! Organizamos el barco, pero necesitamos cambiar de isla rĂĄpidamente porque no hay forma de reparar las cosas rotas. AsĂ­ que partimos hacia la isla de Sifnos. TravesĂ­a sin contratiempos, disfrutamos del sol, del viento, miramos el mar y sus olas con siempre en el fondo, la esperanza de ver saltar pequeños delfines. No esta vez, quĂ© pena. La isla de Sifnos es famosa por su aspecto religioso. Con sus 360 iglesias en la isla, ÂĄla convierte en la campeona de las CĂ­cladas! Llegamos a un pequeño puerto con… ÂĄuna ducha! Es muy agradable ducharse despuĂ©s de unos dĂ­as en el mar, crĂ©eme. Voy a aprovechar esta estancia en la isla (3 noches) para hacer una pequeña caminata en la naturaleza. Pequeña caminata en las alturas del pueblo, por senderos de tierra y piedras, con la Ășnica compañía de cabras, pĂĄjaros y el sonido del mar. Decido caminar descalzo (ya no estoy muy acostumbrado a los zapatos) para disfrutar del calor del suelo y sentir la tierra en cada paso. Llego a una pequeña playa llena de basura (cada vez mĂĄs recurrente en el MediterrĂĄneo), decido continuar mi camino hasta una iglesia junto al mar, accesible solo en barco o por el sendero. Pequeña pausa para el almuerzo (2 naranjas), luego tomo el camino de regreso por otra ruta.

Salimos de Sifnos en la madrugada (a las 3 de la mañana para ser precisos) para llegar antes de la tormenta (una tormenta aproximadamente cada 3 días en las Cícladas) a la isla de Paros. ¥Y qué contentos eståbamos de haber llegado antes de la tormenta! ¥Fue digno de una película estadounidense! Al llegar, el viento comienza a soplar fuertemente y, apenas una hora después, Cedric me despierta de mi siesta porque una colina estå en llamas. Y un barco se ha soltado de su anclaje y estå a la deriva en la bahía (imaginen un velero sin nadie a bordo a la deriva en una bahía llena de otros barcos y ferris, es hiper peligroso). Vigilamos a LumiÚre, pero no hay nada que reportar por nuestra parte. Pasaremos una noche movida debido al oleaje y al viento, y al día siguiente, ¥mismo asunto! El viento sopla hasta 100 km/h, así que nos quedamos en el barco jugando a la belote o leyendo. El patrón del puerto, no siendo muy simpåtico, decidimos partir hacia Syros, a unas 24 millas nåuticas de Paros, ya que el puerto allí es mås grande y tiene mås medios para reparar todos los daños. Crucero nocturno tranquilo hasta el puerto donde se llevarån a cabo las reparaciones. Visitamos la simpåtica ciudad de Ermoupoli y alquilamos un scooter por 24 horas para recorrer la isla en su totalidad. ¥Syros serå para mí la isla mås hermosa! Menos turistas, playas increíbles y una ciudad genial. Es hora de continuar el camino por tierra y dejo por lo tanto a la alegre troupe de LumiÚre para dirigirme a Atenas, donde una amiga que conocí en Navidad me hospedarå por un tiempo.

La isla de Syros

Pequeña pausa en Atenas para hacer un balance sobre los visados, las fronteras y el camino a seguir.

PS: Hay bastante vocabulario especĂ­fico de navegaciĂłn y tambiĂ©n muchos nombres de islas; he intentado poner enlaces para todo el lĂ©xico – ÂĄsolo hay que hacer clic en ellos!


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