Grecia, paĂs de mitologĂa, paĂs de democracia pero tambiĂ©n paĂs de unas 6000 islas (aproximadamente). Hablando de islas, tengo que contarles cĂłmo lleguĂ© a la isla de Cephalonia (siempre me encuentro en islas, no sĂ© por quĂ©). DespuĂ©s de 3 noches en Grecia, retomo la direcciĂłn del sur tranquilamente, como es mi costumbre. Una furgoneta se detiene y subo con el conductor. Una particularidad, hay 300 gallinas en la furgoneta (en jaulas, no sueltas). Mi nuevo conductor me dice que tiene una granja de gallinas y que vive de la venta de huevos. Al mismo tiempo, me menciona que ha tenido varios voluntarios en Woofing que le ayudan en su huerta (tambiĂ©n tiene una huerta) y con las gallinas. Tengo unos dĂas libres, asĂ que le pregunto si necesita ayuda y bam, poco despuĂ©s me encuentro en el ferry en direcciĂłn al pueblo de Sami, en la isla de Cephalonia. Actualmente, estĂĄ Jaron, un voluntario que ha trabajado con Ă©l durante unos 4-5 años (es mucho tiempo para un voluntariado). De hecho, despuĂ©s de haber viajado mucho, querĂa establecerse en la isla donde viven sus abuelos para estar cerca de ellos y tambiĂ©n por el ambiente tranquilo de las islas. En fin, Ă©l se ocupa principalmente de la huerta, asĂ que paso mis mañanas con Ă©l trabajando en el jardĂn y relajĂĄndome al sol, luego todos juntos (Jaron, Samith y yo) vamos a las gallinas. Con unas 1300 gallinas, hay un poco de trabajo. Se trata de limpiar los huevos y empaquetarlos para distribuirlos a supermercados y otros clientes. Todo esto acompañado de buena mĂșsica Funk y en compañĂa de perros, gatos y gallinas que se han escapado. ÂĄRegreso a casa para una buena comida, luego descanso, lectura, ukelele, puesta de sol, en fin, la vida de las islas!


En total, voy a quedarme un poco menos de 2 semanas en la isla, el tiempo necesario para esperar respuestas y potencialmente navegar por las aguas griegas. Durante estas 2 semanas, tendrĂ© la oportunidad de ver una fiesta de pueblo con danzas griegas, recorrer la isla, aprender los rudimentos de la agricultura y aprender a atrapar gallinas con las manos đ„.
Un dĂa, recibo una respuesta de AliĂ©nor, una chica con la que estoy en contacto desde diciembre a travĂ©s de un grupo de Facebook (una mina de oro para encontrar barcos) que me dice que va a hacer un trabajo en su velero en Kalamata con los otros miembros de la tripulaciĂłn. Se prevĂ© un tiempo de trabajo de una a dos semanas, pero tambiĂ©n es interesante ver cĂłmo reparar un barco y cĂłmo funciona todo. AsĂ que, preparo mis cosas y unos dĂas despuĂ©s, ÂĄallĂ voy de nuevo en un ferry rumbo al continente!

A la llegada del ferry, hablo rĂĄpidamente con una madre neerlandesa y unos minutos mĂĄs tarde, ella, su compañero y su hija me llevarĂĄn por la carretera en direcciĂłn a Kalamata. Con el pulgar hacia arriba, tomo direcciĂłn al sur. El GPS me indica aproximadamente 2 horas y 30 minutos de viaje hasta Kalamata, deberĂa ser bastante fĂĄcil. Pero bueno, ya comenzamos a conocer la canciĂłn ahora. Avanzo poco a poco, camino por los pueblos, espero mucho, ÂĄpero al final logro que me lleven hasta Kalamata! Me tomĂł alrededor de 8 horas hacer el recorrido, solo eso. Un dato curioso: durante la travesĂa de Pyrgos, pude asistir a un desfile militar por las calles porque era el dĂa de la independencia de Grecia (25 de marzo). SegĂșn me dijeron, es el dĂa en que los griegos enviaron a los turcos a casa en el siglo XIX. En fin, camino por las calles de Kalamata para llegar al puerto y encontrar a la tripulaciĂłn de « LumiĂšre », el velero de AliĂ©nor. AsĂ que conozco a otro CĂ©dric, a AliĂ©nor y a ClĂ©o, que se uniĂł al equipo al final. El barco estĂĄ fuera del agua porque tiene osmĂłsis (« enfermedad » de los barcos, reacciĂłn quĂmica del agua de mar con la resina del casco. En resumen, no es bueno, hay que tratarlo). ÂĄEl plan: lijar, masillar, pintar, cocinar y jugar!

LumiĂšre, no es un famoso velero de tres mĂĄstiles como un pĂĄjaro, sino mĂĄs bien un velero italiano de 1979 de 36 pies (aproximadamente 11 metros). Hay bastante trabajo que hacer en el barco (osmosis, motor, pintura, bricolaje, compras…), pero CĂ©dric (no yo, el otro) y AliĂ©nor nos asignan tareas a nuestro alcance y nos ayudan si es necesario. Los dĂas pasan y el trabajo avanza bien, pero debido a retrasos en las entregas y otras cosas, la fecha de salida se pospone unos dĂas. ÂĄFinalmente, despuĂ©s de 2 semanas en el puerto, es hora de botar el barco! ÂĄLumiĂšre estĂĄ toda hermosa, renovada como nueva!

La botadura se realiza sin contratiempos hasta el momento en que arrancamos el motor. Y ahĂ estĂĄ el drama: no funciona. Nos remolcan hasta el muelle y tras la verificaciĂłn, resulta que es el estrangulador (que permite arrancar el motor) el que no funciona. Gran decepciĂłn para todos, ya que nos imaginĂĄbamos navegando por los mares. Tendremos que quedarnos unos dĂas mĂĄs en el puerto, esperando a que el electricista del puerto encuentre la pieza de repuesto. Mientras tanto, vamos a descansar, leer y relajarnos. Hacemos amistad con nuestros vecinos de muelle e incluso me encuentro instalando velas en el velero de un inglĂ©s, un antiguo profesor de vela, que me enseñarĂĄ un par de cosas. ÂĄTambiĂ©n habrĂĄ un aperitivo con otras personas y una barbacoa en el pontĂłn!

Tres dĂas despuĂ©s, llega la pieza, el electricista hace 2-3 arreglos y ÂĄtodo estĂĄ listo! ÂĄUna cervecita para celebrar y luego salida de inmediato a principios de la noche!
LumiĂšre se ha partido en los mares este viernes por la noche en direcciĂłn a las cuevas de Diros. Navegamos de noche bajo las estrellas, con como Ășnica compañĂa los peces que oĂmos saltar fuera del agua. El viento no estĂĄ muy presente, por lo que la mayor parte del camino se hace a motor, pero aun asĂ llegaremos a nuestro destino por la mañana, alrededor de las 4:30.
Solo al despertar en la pequeña mañana se descubre el pequeño rincĂłn de paraĂso donde hemos anclado. Agua transparente y montañas al fondo, es simplemente magnĂfico. Bajamos el bote a la agua para ir a tierra y aprovecho para pasear por las playas y la naturaleza. Es un pequeño paraĂso en la naturaleza y, despuĂ©s de comprar algunos productos locales a un granjero de la zona, regresamos al barco para continuar nuestro camino.

Cuando se navega en distancias medias/largas, el tiempo se divide muy a menudo en « turnos ». Los turnos son los momentos en los que una persona estĂĄ al timĂłn (dirige el barco) y debe ocuparse de la configuraciĂłn de las velas, del clima, del viento… Es decir, si tenemos una travesĂa de aproximadamente 12 horas con 3 personas, cada persona tendrĂĄ un turno de 4 horas. Tomemos un ejemplo: una salida hacia las 11 h y una llegada prevista alrededor de las 23 h darĂĄ: persona 1, turno de 11 h a 15 h, persona 2, turno de 15 h a 19 h y persona 3 de 19 h a 23 h. Pero generalmente, es difĂcil prever un horario de llegada, ya que el barco depende del viento y del clima. Sin viento, sin velocidad. Sin velocidad, no avanzamos.
En nuestro caso, dado que ClĂ©o y yo estamos comenzando en la vela, nos alinearemos con los turnos de CĂ©dric y AliĂ©nor y haremos turnos de 2. Pero en general, navegamos de dĂa, asĂ que generalmente hay 2 o incluso 3 personas en la cubierta (fuera, en lenguaje marĂtimo).
Navegamos, por lo tanto, a merced del viento y poco a poco avanzamos en direcciĂłn a las famosas CĂcladas. Se trata de un archipiĂ©lago situado en el mar Egeo que cuenta con aproximadamente 250 islas (de las cuales 24 estĂĄn habitadas).
Continuamos nuestro camino hacia el sur del Peloponeso. El tiempo es bueno, el cielo es azul, el viento es bastante raro, pero cuando nos honra con su presencia, logramos inflar las velas y Luz navega suavemente sobre el agua. Nos anclamos en lugares apartados, accesibles solo por mar en la mayorĂa de los casos, para pasar la noche. Durante el dĂa, alternamos en el timĂłn, pero a menudo nos encontramos todos en la cubierta escuchando mĂșsica, cantando o simplemente echando una siesta o leyendo un libro. Desde el mar, podemos admirar la tierra desde un punto de vista diferente y debo decir que el espectĂĄculo es esplĂ©ndido. Llegamos al final del Peloponeso, al pequeño pueblo de Velanidia, un pequeño pueblo griego ubicado en las montañas con sus casas blancas como la espuma y sus estrechas calles formando un laberinto.

Ahora es hora de la gran travesĂa: dejar el Peloponeso para unirnos a Milos, la primera isla de las CĂcladas. SerĂĄ la travesĂa mĂĄs larga para nosotros, aproximadamente 18 horas de navegaciĂłn. ÂĄEl clima es bueno, deberĂa ir bien! Partimos a principios de la tarde, bajo un cielo nublado pero sin peligro. Tengo mi turno de 21:00 a medianoche y luego irĂ© a descansar antes de despertarme para mi otro turno de 3:00 a 8:00 de la mañana. La noche es tranquila, con algunas estrellas en el cielo cuando de repente escucho un soplo, un ruido inusual que proviene del agua. ÂĄRĂĄpido! Apunto la luz frontal hacia el sonido y veo un delfĂn que venĂa a saludarnos. No se quedarĂĄ, pero este rĂĄpido encuentro nos despertĂł bien. El viento ha aumentado, LumiĂšre avanza muy bien y el GPS incluso nos indica una llegada por la mañana. Rebajamos un poco la vela alrededor de las 5:30, pero el barco hace un accidental (cambio de las velas de lado con un viento que proviene de atrĂĄs). Y en una fracciĂłn de segundo, la vela mayor y el gĂ©nova (pequeña vela en la parte delantera del barco) cambian abruptamente de lado, rompiendo a su vez la pieza que sostiene la driza (la cuerda que se utiliza para ajustar una vela) de la vela mayor. Gran golpe de estrĂ©s y mala noticia, tendremos que prescindir de la vela mayor para el final de la travesĂa. Y es el comienzo de las dificultades.
Continuamos nuestro camino, mĂĄs lentamente, y el viento se vuelve cada vez mĂĄs fuerte. El barco se tambalea en la fuerte oleada (se mueve mucho en general), y cuando la velocidad es baja, es simplemente horrible. El barco no avanza mucho, tenemos que encender el motor. Nos encontramos en una montaña rusa durante varias horas. Luego llegarĂĄ nuestro segundo problema de la travesĂa: mientras estĂĄbamos todos en la cubierta (imposible dormir con la oleada), vemos humo salir del motor. No soy mecĂĄnico, pero generalmente, cuando hay humo saliendo del motor, no es una buena señal. TambiĂ©n tendremos que prescindir de Ă©l. El viento ha aumentado, y incluso un poco demasiado. Tenemos vientos de hasta 50 nudos (aproximadamente 92 km/h) y empieza a ser un poco peligroso. Nos empapan en la cabina con las olas, y comienzo a tener mareos porque el mar estĂĄ muy agitado. La ruta es larga y movida. Todos estamos un poco cansados y tenemos ganas de llegar. Al final, navegamos durante 24 horas ininterrumpidas para llegar a un anclaje en la bahĂa de Milos. ÂĄPor fin podremos dormir y descansar! Organizamos el barco, pero necesitamos cambiar de isla rĂĄpidamente porque no hay forma de reparar las cosas rotas. AsĂ que partimos hacia la isla de Sifnos. TravesĂa sin contratiempos, disfrutamos del sol, del viento, miramos el mar y sus olas con siempre en el fondo, la esperanza de ver saltar pequeños delfines. No esta vez, quĂ© pena. La isla de Sifnos es famosa por su aspecto religioso. Con sus 360 iglesias en la isla, ÂĄla convierte en la campeona de las CĂcladas! Llegamos a un pequeño puerto con… ÂĄuna ducha! Es muy agradable ducharse despuĂ©s de unos dĂas en el mar, crĂ©eme. Voy a aprovechar esta estancia en la isla (3 noches) para hacer una pequeña caminata en la naturaleza. Pequeña caminata en las alturas del pueblo, por senderos de tierra y piedras, con la Ășnica compañĂa de cabras, pĂĄjaros y el sonido del mar. Decido caminar descalzo (ya no estoy muy acostumbrado a los zapatos) para disfrutar del calor del suelo y sentir la tierra en cada paso. Llego a una pequeña playa llena de basura (cada vez mĂĄs recurrente en el MediterrĂĄneo), decido continuar mi camino hasta una iglesia junto al mar, accesible solo en barco o por el sendero. Pequeña pausa para el almuerzo (2 naranjas), luego tomo el camino de regreso por otra ruta.







Salimos de Sifnos en la madrugada (a las 3 de la mañana para ser precisos) para llegar antes de la tormenta (una tormenta aproximadamente cada 3 dĂas en las CĂcladas) a la isla de Paros. ÂĄY quĂ© contentos estĂĄbamos de haber llegado antes de la tormenta! ÂĄFue digno de una pelĂcula estadounidense! Al llegar, el viento comienza a soplar fuertemente y, apenas una hora despuĂ©s, Cedric me despierta de mi siesta porque una colina estĂĄ en llamas. Y un barco se ha soltado de su anclaje y estĂĄ a la deriva en la bahĂa (imaginen un velero sin nadie a bordo a la deriva en una bahĂa llena de otros barcos y ferris, es hiper peligroso). Vigilamos a LumiĂšre, pero no hay nada que reportar por nuestra parte. Pasaremos una noche movida debido al oleaje y al viento, y al dĂa siguiente, ÂĄmismo asunto! El viento sopla hasta 100 km/h, asĂ que nos quedamos en el barco jugando a la belote o leyendo. El patrĂłn del puerto, no siendo muy simpĂĄtico, decidimos partir hacia Syros, a unas 24 millas nĂĄuticas de Paros, ya que el puerto allĂ es mĂĄs grande y tiene mĂĄs medios para reparar todos los daños. Crucero nocturno tranquilo hasta el puerto donde se llevarĂĄn a cabo las reparaciones. Visitamos la simpĂĄtica ciudad de Ermoupoli y alquilamos un scooter por 24 horas para recorrer la isla en su totalidad. ÂĄSyros serĂĄ para mĂ la isla mĂĄs hermosa! Menos turistas, playas increĂbles y una ciudad genial. Es hora de continuar el camino por tierra y dejo por lo tanto a la alegre troupe de LumiĂšre para dirigirme a Atenas, donde una amiga que conocĂ en Navidad me hospedarĂĄ por un tiempo.
La isla de Syros





Pequeña pausa en Atenas para hacer un balance sobre los visados, las fronteras y el camino a seguir.
PS: Hay bastante vocabulario especĂfico de navegaciĂłn y tambiĂ©n muchos nombres de islas; he intentado poner enlaces para todo el lĂ©xico – ÂĄsolo hay que hacer clic en ellos!
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